La obesidad es una afección en la cual el exceso de grasa corporal afecta la salud de la persona. Generalmente se produce debido a que la persona consume demasiadas calorías (energía) y no hace suficiente actividad física. La obesidad aumenta el riesgo de numerosos problemas de salud, entre ellos el cáncer, las enfermedades cardíacas y la diabetes tipo 2.
Si usted regularmente ingiere más calorías (energía) de las que quema, la energía adicional se acumula en su cuerpo en forma de grasa. Comenzará a subir de peso y con el tiempo se convertirá en una persona obesa.
Llevar una dieta poco saludable y la falta de ejercicio son las principales causas de la obesidad. Debido a su alto contenido en calorías, las comidas grasosas, los dulces y las bebidas azucaradas pueden provocar el aumento de peso si los ingiere con frecuencia. Las porciones demasiado grandes pueden aumentar sus probabilidades de volverse obeso.
Si decidió que está listo para cambiar, la mejor manera de alcanzar un peso saludable es mejorar su dieta y hábitos alimenticios, a la vez que aumenta la cantidad de actividad física que realiza, tiene más probabilidades de no volver a aumentar las libras perdidas si baja de peso paulatinamente. Esto le da tiempo para que nuevos hábitos alimenticios más saludables se conviertan en parte de su vida diaria. Es importante que sea realista sobre la cantidad de peso que desea perder. Se recomienda perder de 0,5 a 1 kg (1 o 2 libras) por semana.
Es importante que siga una dieta balanceada y que controle el tamaño de las porciones para mantener un peso saludable.
Baje sus comidas en alimentos con almidón, tales como papas, pasta, pan y arroz. Debería elegir variedades integrales en lo posible.
Trate de limitar la cantidad de comida con alto contenido de grasa y de azúcar, como pasteles, galletitas y mantequilla. Debería quitar cualquier grasa visible de la carne y elegir opciones magras.
Incluya más frutas y verduras en su dieta para que pueda comer al menos cinco porciones por día. Podría merendar frutas durante el día y comer una porción de verduras con su comida de la noche.
Trate de consumir al menos dos porciones de pescado a la semana, una de ellas de pescados grasos como salmón, macarela o atún fresco.
El alcohol tiene un alto contenido calórico y aumenta su apetito, por lo que reducir la cantidad que bebe puede ayudarle a controlar el peso.
El agua es la mejor bebida. Puede darle sabor al agua con jugos de bajas calorías o hielo y limón. Elija bebidas con bajo contenido de azúcar en vez de bebidas de alto contenido calórico.
Las meriendas son buenas, pero elija opciones saludables tales como frutas y yogures bajos en grasa. Merendar puede ayudarle a controlar su apetito para que pueda comer porciones más pequeñas en las comidas principales.
Debe proponerse hacer algunos ejercicios físicos todos los días. El nivel de actividad física recomendado es de 150 minutos (dos horas y media) de ejercicio moderado durante una semana en sesiones de 10 minutos o más. Puede hacerlo durante 30 minutos al menos cinco días a la semana. Alternativamente, usted puede hacer 75 minutos de actividad de intensidad vigorosa.
El nivel de ejercicio moderado significa que su respiración es más rápida, su frecuencia cardíaca aumenta y siente que su cuerpo se ha calentado. A este nivel de actividad, su corazón y pulmones están siendo estimulados y hará que estén en buena forma.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://www.bupasalud.com/salud-bienestar/vida-bupa/obesidad-en-adultos
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lunes, 14 de septiembre de 2015
Combatir la obesidad
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viernes, 11 de septiembre de 2015
La alimentación en la tercera edad
El envejecimiento es un proceso progresivo natural del ser humano, que cada persona lo experimenta con diferente intensidad. Es difícil establecer el comienzo de esta etapa de la vida en función exclusiva a la edad, debido a la creciente longevidad que se observa en las sociedades occidentales. En la actualidad, se considera que se podría hablar de vejez cuando se han producido el 60% de las modificaciones fisiológicas atribuibles a la edad.
Existen muchas teorías sobre el envejecimiento, dado que hoy en día se desconocen los mecanismos por los cuales se produce. Estas teorías se agrupan en: teorías evolutivas, teorías moleculares, teorías celulares y teorías sistémicas. La teoría más comentada en la actualidad es la teoría sobre el estrés oxidativo, la cual se fundamenta en la oxidación de los biosistemas del organismo que expuestos a las inclemencias del oxígeno provocan la acumulación de compuestos tóxicos. Otras teorías se basan en la acumulación de mutaciones o del acortamiento de los telómeros (una parte del ADN de nuestras células).
No obstante, se considera que una persona es anciana a partir de los 65 años, reservando el término de muy anciano para las que superan los 80. En 2010, en España el 17,2% de la población estaba constituida por personas mayores de 65 años y se prevé llegar en el año 2060 a un 29,9%. Este aumento de la longevidad y, consecuentemente, la expectativa de vida se atribuyen a la mejora de los estándares de nivel de vida, a la disminución de la mortalidad infantil y a una mejora de los cuidados médicos. En este último grupo de causas, la nutrición juega un papel muy importante. A su vez, este aumento en la longevidad viene condicionado por la aparición de enfermedades como hipertensión, diabetes, etc. Se estima que el 65% de la población entre 65 y 84 años sufren enfermedades crónicas.
El envejecimiento produce modificaciones en el organismo que se caracterizan principalmente por cambios físicos y psicosociales.
En concreto, los cambios físicos se producen por el propio deterioro del organismo con el paso de los años y se caracterizan por una pérdida en la sensibilidad de los sentidos, pérdidas dentales que dificultan la masticación, problemas al tragar los alimentos, dificultad al moverse, etc. Como consecuencia de estos cambios físicos, la alimentación puede verse disminuida y puede desencadenar en un mal estado nutricional y de salud. En casos en los que esta situación se prolongue, puede dar lugar a la aparición de desnutrición y su calidad de vida puede verse comprometida. Por todo ello, mantener una buena alimentación adaptada a cada individuo durante la vejez es de vital importancia.
Además de los cambios físicos, también se enfrentan a cambios psicosociales, en los cuales se enfrentan a cambios en su vida personal y del medio que les rodea. Así las pérdidas familiares, la jubilación y el aislamiento tanto social como en ocasiones familiar son los principales cambios a los que se enfrentan.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/etapas/tercera_edad/index.htm?ca=n0
Existen muchas teorías sobre el envejecimiento, dado que hoy en día se desconocen los mecanismos por los cuales se produce. Estas teorías se agrupan en: teorías evolutivas, teorías moleculares, teorías celulares y teorías sistémicas. La teoría más comentada en la actualidad es la teoría sobre el estrés oxidativo, la cual se fundamenta en la oxidación de los biosistemas del organismo que expuestos a las inclemencias del oxígeno provocan la acumulación de compuestos tóxicos. Otras teorías se basan en la acumulación de mutaciones o del acortamiento de los telómeros (una parte del ADN de nuestras células).
No obstante, se considera que una persona es anciana a partir de los 65 años, reservando el término de muy anciano para las que superan los 80. En 2010, en España el 17,2% de la población estaba constituida por personas mayores de 65 años y se prevé llegar en el año 2060 a un 29,9%. Este aumento de la longevidad y, consecuentemente, la expectativa de vida se atribuyen a la mejora de los estándares de nivel de vida, a la disminución de la mortalidad infantil y a una mejora de los cuidados médicos. En este último grupo de causas, la nutrición juega un papel muy importante. A su vez, este aumento en la longevidad viene condicionado por la aparición de enfermedades como hipertensión, diabetes, etc. Se estima que el 65% de la población entre 65 y 84 años sufren enfermedades crónicas.
El envejecimiento produce modificaciones en el organismo que se caracterizan principalmente por cambios físicos y psicosociales.
En concreto, los cambios físicos se producen por el propio deterioro del organismo con el paso de los años y se caracterizan por una pérdida en la sensibilidad de los sentidos, pérdidas dentales que dificultan la masticación, problemas al tragar los alimentos, dificultad al moverse, etc. Como consecuencia de estos cambios físicos, la alimentación puede verse disminuida y puede desencadenar en un mal estado nutricional y de salud. En casos en los que esta situación se prolongue, puede dar lugar a la aparición de desnutrición y su calidad de vida puede verse comprometida. Por todo ello, mantener una buena alimentación adaptada a cada individuo durante la vejez es de vital importancia.
Además de los cambios físicos, también se enfrentan a cambios psicosociales, en los cuales se enfrentan a cambios en su vida personal y del medio que les rodea. Así las pérdidas familiares, la jubilación y el aislamiento tanto social como en ocasiones familiar son los principales cambios a los que se enfrentan.
RECUERDA QUE: La información contenida en este sitio tiene el propósito de ofrecer un conocimiento general, no tiene como fin el sustituir la consulta con el médico. Usted debe consultar con su médico si presenta alguna condición en su salud.
Fuente:
http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/etapas/tercera_edad/index.htm?ca=n0
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